a

Entrevista a Eduardo en Radio Galega: reflexiones sobre liderazgo

  /  Entrevista a Eduardo en Radio Galega: reflexiones sobre liderazgo
Entrevista en la Radio Galega con Eduardo García

Entrevista a Eduardo en Radio Galega: reflexiones sobre liderazgo

Con motivo del Día Internacional del Jefe, nuestro director, Eduardo García Erquiaga, participó el pasado 15 de octubre en el programa A Tarde de la Radio Galega, conducido por Antón Rebollido. A lo largo de la entrevista, Eduardo compartió su visión sobre lo que significa dirigir personas hoy en día, defendiendo un modelo de liderazgo basado en la empatía, la escucha y la responsabilidad compartida.

De jefe a líder: contagiar, no imponer

“Llevo toda mi vida intentando pasar de jefe a líder”, comenzó diciendo Eduardo, en una reflexión que marcó el tono de toda la entrevista. Para él, esta diferencia no es solo terminológica, sino cultural: mientras el jefe se apoya en la jerarquía, el líder se gana la confianza de su equipo a través del ejemplo y la inspiración. Un jefe manda, pero un líder contagia.

Eduardo explicó que un verdadero líder no busca ejercer poder, sino guiar a las personas hacia un futuro compartido, capaz de generar resultados positivos tanto para la empresa como para el equipo. “Un buen líder define un destino y cosas buenas; un mal líder transmite toxicidad”, apuntó. En este sentido, el liderazgo es, ante todo, una forma de influencia basada en la coherencia, el compromiso y la visión.

Para nuestro director, el liderazgo se mide en actitudes, no en títulos. Escuchar, empatizar, reconocer y ser coherente son rasgos que definen a quien dirige con propósito. Por eso, insiste en que “liderar empieza por cerrar la boca y abrir los oídos”. Solo desde la escucha activa y la comprensión de las personas es posible construir equipos que confíen y se comprometan.

Comunicar con sentido y liderar con humildad

Uno de los ejes de la entrevista fue la comunicación. Eduardo defendió que la calidad del liderazgo depende de la calidad de la comunicación, y que aprender a expresarse con sinceridad, respeto y empatía es una habilidad esencial para cualquier directivo. En su docencia, enseña una técnica sencilla pero poderosa: la “regla de las tres puertas”. Antes de hablar, hay que preguntarse si lo que se va a decir es sincero, necesario y amable. Si no cumple esas tres condiciones, lo mejor es no decirlo.

Además, destacó la importancia del reconocimiento como herramienta de motivación. Corregir en privado y felicitar en público, explicó, es una forma simple y efectiva de fortalecer la confianza dentro de un equipo. Estos pequeños gestos, que nacen del sentido común, son los que diferencian a un buen líder de un jefe distante o autoritario. “Liderar, dijo, no es controlar, sino crear las condiciones para que los demás den lo mejor de sí”.

Eduardo también habló de la humildad como un valor esencial para quien ocupa una posición de responsabilidad. Reconocer los errores, aceptar las críticas y mantenerse accesible para el equipo son rasgos que definen a un buen líder. “El jefe debería pensar: estoy aquí para ayudar a los míos, para que ellos me lleven lo más lejos posible”. En su opinión, el liderazgo más eficaz no es el que se ejerce desde arriba, sino el que se construye desde abajo, al servicio de los demás.

Formar líderes con propósito: el reto de las organizaciones

Eduardo dedicó parte de su intervención a hablar sobre uno de los problemas más habituales en las empresas: ascender a los mejores técnicos sin preparación para dirigir personas. Explicó que ser un buen profesional no implica automáticamente ser un buen líder. “El mejor comercial no siempre será el mejor director comercial”, afirmó. Por eso, insistió en la necesidad de formar a los directivos no solo en habilidades técnicas, sino en competencias humanas y comunicativas.

Desde Galicia Business School, esta idea se traduce en una metodología basada en la práctica, el acompañamiento y la reflexión. En los programas de liderazgo, los participantes trabajan sobre situaciones reales de sus propias empresas, aplicando lo aprendido y viendo los resultados en su entorno inmediato. “En las empresas nos contratan por nuestras aptitudes, pero nos despiden por nuestras actitudes”, recordó Eduardo, subrayando que la forma de relacionarse y comunicarse influye más en el éxito que cualquier conocimiento técnico.

En su reflexión final, resumió el verdadero sentido del liderazgo en una frase: “Si algo sale bien, es mérito de tu equipo; si sale mal, la responsabilidad es tuya”. Para él, ese principio representa el punto de partida hacia un liderazgo maduro y humano, basado en la coherencia, la humildad y el compromiso. “La mejor forma de liderar —concluyó— es ayudar a los demás a ser mejores”. Una afirmación que refleja no solo su visión personal, sino también el espíritu con el que Galicia Business School forma a los líderes del presente y del futuro.